Ayer me comentaron por email la portada de
El Nacional del domingo. Pensé que exageraban cuando me contaron que el titular era "algo así como 30 millones de BsF costó una medallita de bronce". Pero no, no exageraban. Aquí está:

Cuando ya creía que el diario de Miguel Henrique difícilmente superaría esa bajeza informativa, hoy lunes me encuentro que no, que de de hecho profundizó su repugnante aquelarre sobre los resultados de Beijing 2008, intentando con su
sutileza habitual convertir al gobierno en directo y único responsable de que no se obtuvieran más medallas:

Estos dos titulares transpiran el júbilo, la dicha, el regocijo porque la delegación venezolana en los Juegos Olímpicos no obtuviera los resultados esperados.
El Nacional lo negará, dirá que sus portadas muestran una realidad que le duele y preocupa, pero no hay más que imaginar cómo hubieran sido las cubiertas
Nacionaloides en caso de haberse superado holgadamente las expectativas olímpicas.
¿Se imaginan a
El Nacional encabezando su edición a lo grande, con un 'El deporte venezolano, más alto que nunca' en el titular? ¿O 'Venezuela alcanza su mejor participación en unos Juegos Olímpicos'? Difícil, ¿verdad? De haber ocurrido ese gran éxito deportivo, no duden que el tema de portada habría sido un nuevo comunicado del inefable Movimiento 2-D, el alza del precio de la crema para las verrugas o las disquisiciones de algún experto momificado en la IV República.
Por eso, tenemos que aceptar el gran éxito deportivo de
El Nacional en estos Juegos: muy merecidamente han obtenido
una medalla de oro a la mezquindad. La plata y el bronce están muy disputados, con
El Universal, Globovisión, RCTV, Meridiano y demás peleándose por un lugar en lo alto del Olimpo desinformativo.
Si los Juegos de Beijing fueron de los más disputados de la historia, el podio de los medios más apátridas en Venezuela no lo es menos.
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