Alguien podría aducir -Andrew Mata y Michael Henry Otero, respectivos editores de esos diarios, lo harán- que las dudas vienen de la obsesión de los editores por cumplir a cabalidad con los postulados de la ética periodística, de su apego a un trabajo profesional, y que nunca dan por cierta una noticia hasta que no tienen un 100% de certeza. Y alguien podría creerles... si no los conociéramos ya.
Todo lo quisquillosos que han sido y son con el plan magnicida, exigiendo pruebas, pruebas y más pruebas, y dudando de manera cómica de las existentes, se viene abajo en cuanto vemos cuál es su tratamiento sobre el -según ellos- importantísimo y ultra trascendental asunto del maletín. Observen las portadas del lunes, que por cierto parecen un calco la una de la otra:
"...en el mismo vuelo llegaron otros US$ 4.200.000, según confirmaron a LA NACIÓN dos fuentes independientes entre sí, una de las cuales habló desde Venezuela".
Ajá. Entonces que yo lo entienda... Una grabación donde unas personas afirman que planean derribar el avión presidencial, individuos que cuando la noticia se da a conocer huyen a otros países, y varios detenidos por esta causa es motivo de mil y una dudas, preguntas, suspicacias y acusaciones de que se trata de un montaje para desviar la atención.
Y, por el contrario, un tema al que sólo la triste -triste por lo que saben pasará en noviembre- audiencia de Globovisión le hace caso, se convierte en verdad irrefutable porque un periódico argentino afirma que en Miami se rumorea que dos personas sin nombre dicen que escucharon algo sobre 4 millones de dólares.
Verdaderamente desolador es el panorama periodístico que ofrecen estos dos impresos, y cada día se superan más y más.
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